La denuncia sanitaria vuelve a encender las críticas en Morro Jable. Maribel Rodríguez relata que su madre, de 85 años, esperó más de cinco horas por una ambulancia.
La situación descrita ha generado indignación entre vecinos del sur de la isla. El caso pone sobre la mesa un problema que, según la propia afectada, no es nuevo.
Maribel Rodríguez, vecina de Morro Jable, decidió hacer pública su experiencia tras lo ocurrido en el centro de salud del municipio. Según explica, su madre necesitaba traslado al Hospital General de Fuerteventura, el único hospital de la isla, y la espera superó las cinco horas.
Durante ese tiempo, asegura que realizó varias llamadas para intentar agilizar el traslado. La respuesta que recibió fue clara: “Esto es lo que hay. La ciudadanía tiene que poner reclamaciones”.
La denuncia sanitaria en Morro Jable se repite entre vecinos
Rodríguez insiste en que no se trata de un caso aislado. Afirma que muchos residentes han vivido situaciones similares en el sur de Fuerteventura, especialmente en Morro Jable, donde la población supera los 9.000 habitantes, sin contar turistas.
La vecina subraya que la distancia hasta Puerto del Rosario no ha cambiado, pero los recursos siguen siendo insuficientes. Aunque recientemente se ha incorporado un helicóptero medicalizado en la isla, denuncia que en la práctica las ambulancias siguen siendo escasas.
“¿Vamos a estar toda la vida poniendo reclamaciones?”, se pregunta en su mensaje, visiblemente molesta por lo que considera una falta de respuesta institucional.
Falta de recursos sanitarios en Morro Jable
La denuncia sanitaria también apunta directamente a las administraciones públicas. Rodríguez cuestiona la gestión del área de salud tanto del Gobierno de Canarias como del Cabildo y del Ayuntamiento de Pájara.
Critica que el crecimiento poblacional del municipio no ha ido acompañado de mejoras en servicios básicos. “Seguimos creciendo en población, pero no en servicios”, afirma.
Además, lamenta la falta de especialistas médicos en la zona, una carencia que, según su testimonio, agrava la situación sanitaria en el sur de la isla.
El relato concluye con un sentimiento compartido por muchos vecinos: impotencia y hartazgo. Una realidad que vuelve a situar el debate sobre la sanidad en Fuerteventura en el centro de la actualidad.






