La IV Feria del Bonito en Morro Jable volvió a dejar imágenes de tradición, participación y orgullo por la cultura canaria. Uno de los momentos más animados de la jornada fue el taller infantil de pellas de gofio, una actividad que reunió a niños, familias y público adulto en torno a uno de los alimentos más representativos del Archipiélago.
La propuesta estuvo dirigida por Francisco el Molinero, encargado de guiar a los asistentes en la elaboración de esta receta tradicional. Antes de empezar con las pellas, el público pudo seguir una explicación sobre el escaldón, otra de las preparaciones más ligadas al gofio y a la cocina popular de las islas.
A continuación, los más pequeños tomaron el protagonismo. Con gofio, agua, aceite, sal y azúcar, fueron dando forma a sus propias mezclas mientras seguían las indicaciones del taller. El ambiente fue cercano y participativo. Además, padres, madres y acompañantes también se sumaron a la experiencia.
La IV Feria del Bonito en Morro Jable reivindica el valor del gofio
Durante la actividad, Francisco puso el acento en la importancia de conservar las costumbres vinculadas a la gastronomía canaria. En este sentido, recordó que el gofio ha formado parte de la alimentación de muchas generaciones y que sigue siendo un símbolo de identidad en las islas.
Además, explicó que este tipo de talleres permiten transmitir conocimientos que van más allá de la cocina. No solo enseñan una receta. También ayudan a entender una forma de vida, una memoria compartida y una herencia cultural que todavía sigue presente en muchas casas canarias.
El público siguió con atención cada paso. Los niños aprendieron a mezclar los ingredientes, a trabajar la masa con las manos y a comprobar cuándo la pella estaba en su punto.
Tradición y convivencia
La actividad encajó plenamente en el espíritu de la feria, centrada en poner en valor el producto local, la cultura marinera y las tradiciones del sur de Fuerteventura. En este caso, el taller convirtió el gofio en una herramienta para unir generaciones y reforzar el vínculo con las raíces.
Al final, los pequeños compartieron sus pellas de gofio con familiares y asistentes. Ese gesto cerró una de las propuestas más cercanas de la programación.
La IV Feria del Bonito en Morro Jable volvió así a demostrar que la tradición no solo se conserva. También se enseña, se comparte y se disfruta entre vecinos






