La diputada nacionalista Cristina Calero denunció en el Parlamento la situación que atraviesa el sector agrícola canario por el aumento de plagas y la falta de respuesta del Estado. La parlamentaria reclamó medidas urgentes para proteger cultivos estratégicos del Archipiélago.
Durante una intervención en el Pleno, Cristina Calero criticó la demora del Ministerio de Agricultura para autorizar productos fitosanitarios excepcionales que permitan combatir las plagas que afectan al campo canario.
La diputada advirtió de que Canarias sufre una situación especialmente delicada por sus características territoriales y ambientales. “Canarias es un paraíso biológico, pero también un territorio extremadamente vulnerable”, señaló durante su intervención parlamentaria.
Calero explicó que cada año se detectan unas 70 nuevas plagas o patógenos en las Islas. Además, recordó las consecuencias que ya han provocado algunas de estas amenazas sobre cultivos y paisajes agrícolas en diferentes puntos del Archipiélago.
Las plagas agrícolas en Canarias afectan a cultivos estratégicos como el plátano y el aguacate
La parlamentaria puso como ejemplo la desaparición de tuneras en zonas de Lanzarote y los daños ocasionados por la polilla guatemalteca de la papa o el escarabajo de la batata.
Según defendió, los agricultores realizan un importante esfuerzo para mantener modelos de producción sostenibles y agroecológicos. Sin embargo, insistió en que el sector necesita más herramientas para competir y proteger sus explotaciones.
Cristina Calero también reclamó un refuerzo de los controles en puertos y aeropuertos, al considerar que muchas plagas llegan a través de infraestructuras gestionadas por el Estado.
La diputada cuestionó además que el Gobierno central no ceda competencias relacionadas con el control en aeropuertos, pese a las dificultades que afronta el Archipiélago en materia fitosanitaria.
Durante el debate, la representante nacionalista defendió la necesidad de aplicar medidas excepcionales para cultivos como el plátano o el aguacate, especialmente por la condición de Canarias como región ultraperiférica.
La parlamentaria concluyó que proteger el sector primario significa también defender el paisaje, la soberanía alimentaria y la capacidad productiva de las Islas en un contexto cada vez más complejo para la agricultura canaria.






