La Asociación de Trabajadores de la Tierra Canaria, ATRATICAN, alerta de importantes pérdidas económicas en el sector agrícola del Archipiélago por el aumento de plagas tras la prohibición de varios insecticidas en la Unión Europea.
El colectivo reclama una mayor implicación del Gobierno de Canarias y del Estado para buscar soluciones urgentes que permitan frenar el avance de insectos como el pulgón, la cochinilla o la mosca blanca.
ATRATICAN denuncia que las administraciones todavía no han conseguido alternativas eficaces para sustituir productos fitosanitarios que los agricultores utilizaban para proteger sus cultivos.
La asociación advierte además de que las plagas ya están afectando a la calidad y producción de frutas en distintas explotaciones agrícolas de Canarias, especialmente en fincas de plátanos.
Las plagas en el campo canario agravan la situación económica de los agricultores
El colectivo agrario reclama autorizaciones excepcionales para seguir utilizando determinados productos fitosanitarios mientras llegan soluciones definitivas. También pide acelerar los trámites para registrar nuevas sustancias compatibles con la normativa europea.
ATRATICAN sostiene que otros países europeos, como Italia y Francia, ya han aplicado medidas temporales para proteger diferentes cultivos afectados por plagas.
La asociación considera que el sector agrícola canario afronta esta situación en un contexto especialmente complicado por el aumento de costes de producción, la inestabilidad de los precios y la competencia exterior.
Además, denuncia un agravio comparativo con productos importados de terceros países. Según explica, la Unión Europea prohíbe ciertos insecticidas a los agricultores comunitarios mientras permite importar frutas y hortalizas tratadas con esas mismas sustancias.
ATRATICAN pide a las instituciones canarias y estatales que actúen conjuntamente ante la Comisión Europea para defender las singularidades del Archipiélago como región ultraperiférica.
La organización insiste en que los agricultores canarios defienden las máximas garantías sanitarias y la calidad de sus productos. Sin embargo, considera que la situación actual coloca al sector en una posición de desventaja frente a productores de otros países.
El colectivo concluye que la falta de soluciones inmediatas puede provocar graves consecuencias económicas para el campo canario y aumentar todavía más las dificultades que afronta el sector primario.







