La bola canaria vuelve al centro del debate en Puerto del Rosario. La portavoz popular exige actuar ya en Los Estancos y Majada Marcial.
El grupo del Partido Popular en Puerto del Rosario ha llevado al pleno una petición clara: reparar de forma urgente las cubiertas de los campos de bola canaria en Los Estancos y Majada Marcial.
Según denuncian, el deterioro de estas estructuras metálicas está afectando directamente al uso de las instalaciones. Las filtraciones de agua cuando llueve dejan los terrenos encharcados, lo que impide jugar con normalidad y limita el acceso de los vecinos.
La portavoz popular, Ana Padilla, advierte de que la situación no es nueva. Asegura que el problema se ha ido agravando con el tiempo por falta de mantenimiento. “No se puede permitir que unas instalaciones deportivas sigan así”, afirmó durante la sesión plenaria.
La bola canaria pierde espacio por el deterioro
La bola canaria, considerada uno de los deportes más tradicionales del archipiélago, sigue ganando practicantes en la isla. Sin embargo, el estado de estos campos está frenando su uso habitual.
Padilla insiste en que el Ayuntamiento debe garantizar espacios adecuados. Recuerda que son instalaciones muy utilizadas por vecinos de distintas edades, especialmente en barrios como Los Estancos y Majada Marcial.
Desde el PP consideran que no se trata de una obra compleja. Apuntan a que la solución pasa por sustituir o reparar las cubiertas actuales, una intervención que califican como mantenimiento básico.
Reclaman una actuación urgente del Ayuntamiento
El grupo popular pide al gobierno municipal que actúe sin demora. Alertan de que, si no se interviene pronto, el deterioro seguirá avanzando y encarecerá la solución.
Además, reclaman una mayor atención al estado general de las infraestructuras deportivas del municipio. Consideran que estos espacios cumplen una función social clave y no pueden quedar en segundo plano.
La petición llega en un momento en el que crecen las quejas vecinales por el estado de varias instalaciones públicas. El debate queda ahora sobre la mesa del Ayuntamiento, que deberá decidir si actúa con rapidez o deja que el problema continúe.









