La comunicación en situaciones de riesgo vuelve a estar bajo análisis tras un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que detecta carencias en la forma en que se trasladan los avisos a la ciudadanía. El informe concluye que el actual sistema genera confusión y dificulta la reacción ante emergencias.
El trabajo, centrado en la interpretación de avisos oficiales, pone el foco en el estudio de comunicación de las emergencias en Canarias, evidenciando que una parte significativa de la población no entiende correctamente los mensajes emitidos por las administraciones.
La investigación se basa en 915 encuestas realizadas a personal vinculado a las dos universidades públicas del Archipiélago. Esta muestra permitió analizar el nivel de conocimiento de los avisos, la percepción del riesgo y la capacidad de respuesta ante fenómenos meteorológicos adversos.
El estudio comunicación emergencias Canarias detecta confusión en los avisos
Los resultados reflejan una situación clara: existe abundante información, pero no siempre es comprensible. Muchos ciudadanos conocen los avisos meteorológicos, pero no saben interpretar correctamente su alcance ni qué medidas deben adoptar.
Uno de los principales problemas detectados es la diferencia entre los avisos de la AEMET y las alertas activadas por Protección Civil. Aunque ambos sistemas conviven, no siempre se entienden como parte de un mismo proceso, lo que genera dudas en momentos clave.
El estudio analiza de forma conjunta ambos mecanismos de comunicación, algo poco habitual hasta ahora. Esta visión permite identificar qué aspectos generan mayor incertidumbre y qué perfiles de población tienen más dificultades para comprender los mensajes.
Mejora urgente en la comunicación de emergencias en Canarias
El profesor Fernando Medina Morales, uno de los autores, subraya que existe una brecha entre conocimiento y acción. “Muchas personas conocen los avisos meteorológicos, pero no siempre saben cómo actuar cuando se activan”, explica.
Los investigadores concluyen que es necesario avanzar hacia un sistema más claro, coordinado y orientado a la acción. El objetivo es que los mensajes no solo informen, sino que guíen a la población en la toma de decisiones de autoprotección.
Además, destacan que los resultados pueden aplicarse a otros escenarios, como incendios, erupciones volcánicas o crisis tecnológicas, lo que amplía su utilidad más allá de los fenómenos meteorológicos.
El estudio, publicado en la revista International Journal of Disaster Risk Reduction, ofrece una base empírica para que las administraciones revisen sus protocolos y adapten la comunicación a las necesidades reales de la ciudadanía.






