El Parque Nacional de Timanfaya ha puesto en marcha el proyecto Memorias del Volcán, una iniciativa que busca rescatar los conocimientos, costumbres y vivencias que durante generaciones han estado ligados al territorio volcánico de Lanzarote.
La primera actividad se celebró este martes con la participación de sesenta personas mayores del municipio de Yaiza, que recorrieron algunos de los espacios más emblemáticos del parque para compartir recuerdos y experiencias vinculadas a uno de los paisajes más singulares de Canarias.
La propuesta, impulsada por la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, pretende conservar un patrimonio que no aparece en los mapas ni en los libros, pero que forma parte de la identidad de la Isla.
Durante la ruta interpretada, los participantes visitaron lugares como el Chinero, Montaña Rajada o el Islote de Hilario. A lo largo del recorrido recordaron antiguas formas de vida ligadas al volcán, desde los usos tradicionales de los camellos hasta la recogida de higos, la pesca con cuernos de cabra o el aprovechamiento de los recursos naturales que ofrecía el entorno.
“Memorias del Volcán” nace con la intención de recuperar historias que durante décadas han pasado de generación en generación y que forman parte de la memoria colectiva de Lanzarote. Muchos de esos conocimientos corren el riesgo de desaparecer con el paso del tiempo si no se documentan y transmiten a las nuevas generaciones.
Memorias del Volcán en Timanfaya une generaciones alrededor del territorio
La actividad permitió rescatar numerosas historias relacionadas con la vida cotidiana de quienes crecieron junto al paisaje volcánico. Los participantes compartieron anécdotas sobre los charcos salineros del litoral, los huevos cocinados con el calor natural del subsuelo y los juegos infantiles que se desarrollaban bajo las higueras que aún sobreviven en algunas zonas de la Isla.
Cada uno de estos relatos ayuda a comprender cómo las comunidades locales aprendieron a convivir con un entorno marcado por las erupciones volcánicas de los siglos XVIII y XIX.
Para el director-conservador del Parque Nacional de Timanfaya, Pascual Gil, el objetivo principal es reforzar la conexión entre la ciudadanía y el espacio protegido.
Según explicó, la conservación del parque no depende únicamente de las administraciones, sino también del sentimiento de pertenencia de quienes han convivido históricamente con este territorio.
El proyecto también busca acercar a la población a un espacio que muchos conocen por su valor turístico y natural, pero del que aún quedan numerosos aspectos culturales y etnográficos por descubrir.
La juventud también participará en la conservación de la memoria colectiva
Uno de los aspectos más destacados de la iniciativa es la incorporación de jóvenes lanzaroteños a los talleres y encuentros previstos durante los próximos meses.
La intención es generar un diálogo entre generaciones para que los conocimientos transmitidos por los mayores puedan conectarse con la visión y las inquietudes actuales de la juventud.
Durante el mes de julio se desarrollará una nueva ruta interpretada con personas mayores del municipio de Tinajo, ampliando así la participación ciudadana en el proyecto.
Además, el equipo de concienciación del Parque Nacional organizará talleres y tertulias intergeneracionales que permitirán recopilar experiencias, testimonios y documentos relacionados con la historia reciente de Lanzarote.
El resultado será la creación de un archivo audiovisual y de memoria oral que reunirá fotografías, relatos familiares y conocimientos tradicionales vinculados al paisaje volcánico.
De esta forma, Timanfaya no solo preservará su extraordinario valor geológico y medioambiental, sino también la memoria de quienes hicieron posible que ese territorio se convirtiera en una parte fundamental de la identidad lanzaroteña.
La iniciativa supone un paso más en la labor de sensibilización y conservación que desarrolla el Parque Nacional, apostando por una visión que une naturaleza, historia y comunidad para garantizar que el legado cultural asociado al volcán continúe vivo en las próximas generaciones.







