La solución habitacional en Canarias, concretamente en Fuerteventura vuelve al centro del debate tras las declaraciones de Ángel Mario Rodríguez, que plantea el uso de cuartos de apero como alternativa real. La propuesta, lanzada desde una perspectiva social, ha generado reacciones inmediatas en la isla.
En un contexto de falta de vivienda y presión creciente, la solución habitacional en Fuerteventura que plantea Rodríguez conecta con una realidad visible: cada vez más vecinos no encuentran dónde vivir.
Una solución habitacional en Fuerteventura que divide opiniones
Rodríguez defendió abiertamente que muchas familias recurren a construir cuartos de apero como única salida. Según explicó, estos espacios pueden legalizarse con proyectos técnicos sencillos y convertirse en el punto de partida de una vivienda.
Su argumento es directo. Si una persona tiene un terreno heredado y no dispone de vivienda, impedirle construir una pequeña edificación supone empujarla a situaciones más precarias. Entre ellas, la ocupación ilegal o el alquiler sin garantías.
El planteamiento no es nuevo, pero sí el tono. Rodríguez habla de “persecución” hacia quienes intentan resolver su situación habitacional por sus propios medios. Y pone sobre la mesa una contradicción: mientras se sanciona a quien construye, existen asentamientos informales sin condiciones mínimas de seguridad.
La realidad, insiste, es que en muchos casos esos 25 metros iniciales terminan ampliándose con el tiempo. Un proceso que recuerda a cómo se levantaron históricamente muchas viviendas en la isla, con ayuda familiar y sin grandes recursos.
Entre la legalidad y la necesidad real
El debate no es solo técnico, es social. La normativa urbanística limita el uso de suelo rústico, pero la falta de alternativas está tensionando esa regulación.
Rodríguez plantea una pregunta incómoda: ¿y por qué no dejar que la gente fabrique, amplíe y acondicione un cuarto de aperos como vivienda si no tiene una cosa mejor ni dinero pa más?
En Fuerteventura, el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas. Los precios del alquiler, la escasez de oferta y el crecimiento poblacional están generando un escenario complejo.
Frente a esto, la solución habitacional en Fuerteventura que propone pasa por flexibilizar ciertos usos del suelo. No como barra libre, sino como respuesta adaptada a la realidad insular.
Sus palabras también apelan a la historia reciente. Muchas de las casas tradicionales de la isla se construyeron de forma progresiva, sin que eso haya supuesto un problema estructural.
El mensaje cala especialmente en quienes se sienten fuera del sistema. Personas con terreno, pero sin recursos para acceder a una vivienda convencional.
Ahora, la pelota está en el tejado de las administraciones. Regular, permitir o sancionar. Tres caminos que marcarán el futuro del territorio y de quienes lo habitan.





