La falta de urgencias veterinarias en Fuerteventura vuelve a generar indignación entre vecinos y propietarios de mascotas. La perrita Lulu falleció este lunes después de pasar toda la noche sufriendo sin recibir atención especializada de emergencia en la isla.
Según el relato difundido por sus propietarios, la familia acudió a primera hora de la mañana al centro veterinario de Tarajalejo con la esperanza de que el animal pudiera recibir asistencia. Lulu entró a las 9:10 y fue atendida finalmente alrededor de las 9:30.
Tras examinarla, los profesionales les comunicaron que su estado era muy grave y que existía la posibilidad de que no superara la jornada. Horas después, la perrita falleció.
La familia asegura que el animal pasó toda la noche sufriendo y lamenta que en Fuerteventura continúe sin existir un servicio permanente que garantice atención veterinaria urgente durante las horas nocturnas.
La falta de urgencias veterinarias en Fuerteventura vuelve a generar críticas vecinales
El caso ha reabierto un debate que desde hace años mantienen numerosos residentes de la isla. Asociaciones de protección animal, colectivos ciudadanos y propietarios de mascotas han reclamado en diferentes ocasiones la creación de un sistema estable de atención veterinaria de emergencia.
Muchos vecinos consideran que la situación actual deja a numerosos animales sin asistencia inmediata cuando sufren accidentes, enfermedades repentinas o complicaciones graves durante la noche, los fines de semana o los días festivos.
Además, recuerdan que Fuerteventura cuenta con una elevada población de mascotas y que la demanda de este tipo de servicios ha aumentado de forma notable en los últimos años.
La historia de Lulu ha provocado numerosas muestras de apoyo en redes sociales. Decenas de usuarios han expresado su solidaridad con la familia y han vuelto a reclamar soluciones para evitar que situaciones similares se repitan.
Mientras tanto, el fallecimiento de la perrita se ha convertido en un nuevo símbolo de una reivindicación que sigue pendiente en la isla. Sus propietarios esperan que su caso sirva para visibilizar una necesidad que consideran urgente y que afecta a cientos de familias que conviven con animales de compañía en Fuerteventura.






