En Santa Cruz de La Palma, la modalidad de Enfermería en La Palma vuelve al centro del debate tras la denuncia pública de varias alumnas. Las estudiantes relatan problemas diarios que afectan directamente a su formación.
La portavoz de Drago La Palma, Sara Hernández, ha dado visibilidad a esta situación tras reunirse con alumnas de la Universidad de La Laguna en la isla. Sobre la mesa, un documento con 16 reclamaciones que evidencia carencias importantes.
Las estudiantes describen un día a día complicado. Hablan de dificultades para asistir a clase, falta de recursos básicos y desigualdad frente a quienes cursan el grado en otras islas.
Movilidad limita la modalidad de Enfermería en La Palma
Uno de los principales problemas es el acceso al centro. Las alumnas que residen en la Residencia Escolar San José, en Mirca, no pueden llegar puntuales debido a los horarios actuales del transporte público.
La línea 11, clave en este trayecto, suele ir completa, sobre todo en días de cruceros. Esto obliga a muchas estudiantes a esperar otra guagua y llegar tarde de forma habitual.
También reclaman una conexión directa entre la residencia y el Hospital Universitario de La Palma, donde realizan sus prácticas. A esto se suma el mal estado de los aparcamientos del centro, con plazas insuficientes.
Hernández insiste en que estos problemas no son nuevos. Las alumnas aseguran que con pequeños ajustes, como adelantar diez minutos los horarios, se podría aliviar parte de la situación.
Desigualdad y falta de recursos en la modalidad de Enfermería en La Palma
Las estudiantes denuncian además una desigualdad clara. No cuentan con un servicio de secretaría propio, lo que les obliga a realizar trámites a distancia o desplazarse a Tenerife.
A esto se suma la dificultad para acceder a uniformes, disponibles únicamente en otra isla, lo que implica más gasto. También critican la falta de cursos para obtener créditos en La Palma.
En el ámbito docente, muchas clases se imparten desde Tenerife mediante pantalla. Esto genera problemas de comunicación y una sensación constante de desconexión.
Las instalaciones tampoco responden a las necesidades. No hay cafetería ni fuentes de agua, y los espacios de descanso son limitados. La biblioteca es pequeña y el WiFi falla con frecuencia.
Además, faltan materiales básicos para la formación práctica. Algunos están deteriorados o incluso caducados, lo que compromete el aprendizaje.
Sara Hernández fue clara: las estudiantes de La Palma deben tener las mismas condiciones que el resto del Archipiélago. También advirtió del impacto futuro, recordando que la isla necesitará profesionales sanitarios bien formados ante el envejecimiento de la población.
La portavoz concluyó exigiendo una actuación inmediata por parte de las administraciones. A su juicio, esta situación deja claro quién apuesta realmente por la igualdad en Canarias.






