El patrón de los incendios forestales en Gran Canaria en los últimos veinte años ha cambiado, siendo la tendencia actual que se den menos eventos, pero cada vez más intensos, extensos y difíciles de gestionar. Un equipo de investigadores de la ULPGC ha analizado dos décadas de datos en relación con los fuegos forestales, para conocer cómo ha cambiado su patrón y debido a qué causas, un trabajo con el que ofrecen también datos empíricos que ayuden a tomar mejores decisiones de cara a la prevención y extinción de los incendios.
Una de las conclusiones más relevantes que hallaron los investigadores es que el número de incendios ha disminuido, pero sus consecuencias son devastadoras al afectar a mayores superficies de una forma más intensa, lo que acarrea graves consecuencias sociales y territoriales. Los autores inciden en que este cambio no se debe solo al clima, y según explican, el aumento de las temperaturas, las sequías y las olas de calor crean las condiciones favorables para incendios más peligrosos, pero la manera en que se ocupa y se gestiona el suelo rural desempeña un papel clave en la destructividad de estos incendios.
En este sentido, el abandono del campo y de los usos agroforestales tradicionales, la acumulación de vegetación y la expansión de viviendas en zonas forestales han incrementado la vulnerabilidad de la población que ocupa estas áreas, especialmente en aquellos espacios en los que edificaciones y monte entran en contacto.
Los grandes incendios de los años 2007, 2017, 2019 y 2020 hicieron evidente que el riesgo ya no se asocia al número de igniciones sino a la probabilidad de que se produzcan eventos extremos bajo condiciones climáticas y territoriales extremas. El estudio adopta un enfoque que integra el análisis de la evolución de los incendios, las condiciones climáticas, los cambios en el uso del territorio y la respuesta institucional, para ofrecer una visión completa que permita mejorar la planificación, la gestión de emergencias y las políticas de protección civil en Gran Canaria desde la evidencia científica.
A partir de este enfoque, en el que se combinan datos oficiales, indicadores de severidad y estudio de casos reales, se ha podido identificar qué condiciones territoriales y climáticas convergen para que un incendio sea un potencial desastre de gran magnitud. En este sentido, la investigación subraya la necesidad de pasar de una estrategia centrada en apagar incendios a otra basada en la prevención, la planificación y la autoprotección, a fin de mejorar la toma de decisiones para una gestión más eficiente del territorio y de los fuegos forestales, cuando se producen.
Los resultados obtenidos pueden servir como base para mejorar la planificación urbanística en la interfaz urbano – forestal, reforzar la prevención, apoyar la toma de decisiones operativas mediante herramientas de análisis espacial y simulación de incendios y potenciar modelos de gestión territorial más resilientes, tanto en Gran Canaria, la isla donde se centra la investigación, como en otros territorios, especialmente el resto de Islas Canarias y la región mediterránea, que afrontan retos similares en materia de clima y uso del territorio.
La revista Geographies, especializada en Geografía Física y Humana, publica los resultados de este trabajo en un artículo que lleva la firma de los investigadores del Grupo de Investigación denominado Geografía, Medio Ambiente y Sistemas de Información Geográfica (GEOTIGMA), adscrito al IOCAG: Fernando Medina Morales, Pablo Mayer Suárez y Lorenzo Quesada Ruiz, así como del profesor Feliciano Tavío Álvarez adscrito al Departamento de Geografía.
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