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“Si volviera a nacer, sería la misma que era”: Doña Juana Peña abre su corazón en Triquivijate

Hace 20 años, Gente Nuestra entrevistó a Doña Juana Peña, memoria viva de la Fuerteventura más auténtica.

El programa Gente Nuestra recordaba hace ahora veinte años una entrañable entrevista realizada en Triquivijate, en el municipio de Antigua, a doña Ramona de San Juan, conocida por todos como Doña Juana Peña, una mujer que representaba la memoria viva de la Fuerteventura más auténtica.

Nacida en 1935, Doña Juana compartía ante las cámaras una vida marcada por el esfuerzo, la dignidad y el amor profundo a su tierra. “Si Dios me diera la oportunidad de morir y volver a nacer, volvería a ser la misma que era”, afirmaba entonces con serenidad.

Una infancia entre cabras, respeto y naturaleza virgen

En aquella entrevista, Doña Juana relataba cómo, con apenas cuatro años, ya cuidaba cabras junto a su hermana. Describía una isla prácticamente virgen: cielos azules, pocas casas, humo saliendo de improvisadas chimeneas y una vida sin ruido ni prisas.

“No había nada, pero éramos felices con lo que había”, recordaba.

Su infancia transcurrió en los años de la Guerra Civil, escuchando conversaciones de mayores sin comprender del todo lo que ocurría, pero viviendo intensamente la montaña, la lluvia esperada y las tareas familiares. El respeto era una norma fundamental aprendida en casa, aunque sus padres no supieran leer ni escribir.

El valor del trabajo y la imaginación

La entrevista también recogía el duro día a día de la época: sin agua potable ni luz, el agua se transportaba en burra desde los pozos; cada recurso era valioso. Doña Juana explicaba cómo aprendió a hilar, lavar lana, trabajar la barrilla, participar en la zafra y recoger cochinilla, actividad que durante décadas fue sustento de muchas familias majoreras.

Destacaba especialmente la capacidad de ingenio de aquella generación: “La gente tenía imaginación. Sin estudios, pero sabían ingeniárselas para todo.”

Fiestas, un pueblo comprometido y mucha unión

Las fiestas eran, según relataba, auténticos acontecimientos comunitarios. Se amasaba pan días antes, se preparaban los animales y se compartía la comida con orgullo. Lo importante era la unión.

“Antes la fiesta se preparaba primero, y el santo venía después”, comentaba con nostalgia.

También evocaba las caminatas hasta Antigua para la Misa del Gallo, las novenas para pedir lluvia y los bailes donde la juventud compartía bajo la atenta mirada de los mayores.

Treinta años en Gran Canaria

Tras casarse en 1957, se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria, donde vivió tres décadas. En la entrevista reconocía que nunca logró adaptarse del todo a la vida urbana. Aunque lo mejor de esa etapa fueron sus tres hijas, siempre añoró la libertad de las montañas majoreras.

El regreso a Fuerteventura en 1986 supuso para ella recuperar su esencia.

Compromiso y servicio

Hace veinte años, Doña Juana ya colaboraba activamente con Cáritas, ayudaba en la iglesia del pueblo y daba catequesis a varios niños. Lo hacía por voluntad propia, convencida de que el servicio a los demás formaba parte de su manera de entender la vida.

“No me manda nadie, pero me encanta hacerlo”, afirmaba.

Una reflexión sobre los cambios

La entrevista también recogía su preocupación por la transformación del paisaje, la pérdida de gavias y el crecimiento urbanístico. Advertía entonces de la importancia de cuidar la tierra y no olvidar las raíces.

“Si esto no dura, ¿de qué vamos a vivir después? No hemos cuidado nuestra tierra”, reflexionaba.

Memoria viva de Fuerteventura

Aquella conversación, grabada hace dos décadas, constituye hoy un documento valioso de la memoria oral de la isla. La voz de Doña Juana Peña representa a toda una generación que levantó Fuerteventura con trabajo, respeto y sacrificio.

Desde Radio Televisión Sur Fuerteventura recuperamos este testimonio como homenaje a quienes construyeron la identidad majorera y como recordatorio de la importancia de conservar nuestras raíces.

Gente Nuestra, ayer y hoy, sigue siendo un espacio para escuchar, aprender y mantener viva la historia de nuestra gente.

Puedes volver a ver el vídeo aquí

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