La concejala de Betancuria da un paso atrás en la gestión, pero mantiene su acta y compromiso político
La política en Fuerteventura vive un nuevo giro. Esperanza González Méndez ha anunciado su salida del grupo de gobierno de Betancuria, una decisión que, según sus propias palabras, llega tras “una profunda reflexión” y en un momento personal clave.
La edil ha explicado que no abandona la política, pero sí deja la gestión directa de sus áreas. Lo hace, asegura, por coherencia y por responsabilidad.
Una decisión marcada por lo personal y la presión de la gestión
En su comunicado, González reconoce que ha sido una decisión difícil. Durante meses, incluso llegó a pensar que dar este paso podría interpretarse como un acto de debilidad.
Sin embargo, con el tiempo cambió su perspectiva:
👉 “No es un acto de cobardía, sino de valentía”.
La concejala también pone el foco en un aspecto poco habitual en la política local: la salud. Afirma que, por diferentes circunstancias, no se encuentra en condiciones de asumir el ritmo que exige la gestión diaria.
Este mensaje introduce un elemento clave en la actualidad política insular: la importancia del bienestar personal en cargos públicos.
Balance de gestión y proyectos que quedan pendientes
A pesar de su salida del gobierno, la edil hace un balance positivo de su etapa. Destaca la puesta en marcha de actividades deportivas como crossfit, zumba o pilates, así como el impulso a eventos festivos más participativos.
También resalta el trabajo conjunto con centros educativos, uno de los puntos que define como “más bonitos” de su trayectoria.
No obstante, reconoce que quedan proyectos importantes sin ejecutar:
- Comedor escolar
- Aula de 2 años
- Instalaciones deportivas
Iniciativas que, según explica, no dependían exclusivamente de su área.
Continúa como concejala: “El compromiso sigue intacto”
González deja claro que no abandona su responsabilidad política. Mantiene su acta como concejala y seguirá trabajando desde otra posición.
“El compromiso no se abandona, solo cambia la forma de servir”.
Además, asegura que deja trabajo avanzado, como licitaciones de fiestas y deportes, así como proyectos ya encaminados para actividades sociales y culturales.
Su salida abre ahora un nuevo escenario en el gobierno local de Betancuria, donde habrá que reorganizar áreas y redefinir equilibrios internos.
Una decisión que no solo tiene impacto político, sino también humano, y que vuelve a poner sobre la mesa la realidad que hay detrás de la gestión pública.





