El maestro alfarero Delfín Díaz compartió en Pájara la historia de la pieza de barro que recibió el Papa León XIV durante su visita a Gran Canaria. El encuentro se celebró en el aula donde imparte los talleres de Alfarería Tradicional.
La visita reunió a la presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, y al concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Pájara, Alexis Alonso. Ambos conocieron los detalles de una obra que ha llevado la artesanía canaria más allá de las islas.
Díaz explicó que elaboró la pieza con arcillas y arenas volcánicas de Canarias. Además, agradeció a Cayi Suárez y José Gilberto Moreno la confianza que depositaron en él para realizar un encargo tan especial.
La pieza entregada al Papa León XIV destaca la tradición alfarera de Canarias
Durante el encuentro, el artesano defendió el valor simbólico del barro como elemento representativo de Canarias. También destacó la importancia de elegir este material para una ocasión de gran relevancia.
“Considero importante que se haya elegido una materia como el barro para un regalo de esta relevancia. Eso dignifica y pone en valor el trabajo de la alfarería canaria”, afirmó.
Delfín Díaz recordó que la alfarería forma parte de la historia del archipiélago desde hace miles de años. Por ello, insistió en la necesidad de conservar este conocimiento y transmitirlo a las nuevas generaciones.
Por su parte, Lola García destacó el trabajo que desarrolla Pájara en favor de la artesanía tradicional. La presidenta insular señaló que los cursos de alfarería despiertan cada vez más interés entre la población.
Además, subrayó que estas iniciativas ayudan a conservar un legado cultural que forma parte de la identidad canaria. También permiten acercar este oficio ancestral a nuevos públicos.
El encuentro sirvió para reconocer la trayectoria de Delfín Díaz y su compromiso con la artesanía tradicional. Su trabajo mantiene viva una práctica histórica que sigue ocupando un lugar destacado en la cultura de Canarias.
La historia de esta pieza demuestra cómo la tradición puede cruzar fronteras. Al mismo tiempo, refuerza el valor de los oficios que conservan la memoria y la identidad del archipiélago.






